Cecilleforthekill / Words / abril 26, 2015

NEVER BEFORE

Cecilleforthekill-vida

A veces me cuesta enfrentarme a este pantalla en blanco. Es como si tuviera la libertad para decir lo que quiera y no supiera por donde empezar. Para esas ocasiones lo que hago es ponerme música tan alta que no sea capaz de oír mis pensamientos. Y entonces dejo que las teclas se muevan solas, sin preparar nada, sin pensar. Hoy, con una lluvia que no quiere parar, he pensado en los finales. Los finales necesarios, los finales deseados que nunca llegan, hasta que llegan. Es difícil decir adiós a alguien a quien quieres. Es igual de difícil que necesario, a veces. Es difícil entender que alguien ha decidido, poco a poco, gesto a gesto, decirte adiós de una manera lenta y pausada. En las despedidas hace falta templanza para neutralizar la pérdida y sacar lo bueno. Porque todo (absolutamente todo) tiene una parte positiva, una parte de la que aprender, una parte con la que crecer. Yo he encontrado la mía: vivir la vida sin limites. Pasan los años y hay algo que aprecio cada vez más (en mi y en los demás): la capacidad de vivir, de confiar, de darme a la vida como si nunca me hubieran hecho daño. Hay una una canción que dice: “I’m going to love you like I’ve never been hurt before”. Pues eso, ser capaz de caer en las trampas que nos pone la vida una y otra vez sin pensar en el final, sin pensar en lo malo que puede suceder es una virtud que no quiero dejar escapar. Mirar la ciudad en la que vivo con la misma intensidad que el día que llegue, abrumada por todo lo bueno y malo que he vivido aquí, conocer a alguien y pensar en lo bueno, confiar en las personas a pesar de todos los puñales. Algunos me llaman tonta, incluso yo me llamo tonta en muchas ocasiones. Pero creo que lo que soy en realidad es una chica con suerte. Me he caído hondo y he sido capaz de levantarme fuerte, alto. Y a pesar de todos los adiós que han ido surgiendo por el camino me siento afortunada de vivir tanto y tan fuerte. Me siento agradecida por cada momento bueno y malo. No tengo ningún remordimiento, ningún arrepentimiento. Decir adiós es importante, pero siempre con una sonrisa en la cara.



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