Cecilleforthekill / Fashion / Lifestyle / enero 11, 2016

MI AZULEJO

Cecilleforthekill-soft-1

La vida, a medida que te haces mayor, se hace cada vez más realista. Se va perdiendo la magia, la ilusión cuando las mentiras empiezan a caer y sale a la luz la verdad. Y la verdad no suele ser tan bonita como lo que en realidad es. Me estoy haciendo mayor, y eso lo se, no solo porque los días pasan, lo se porque cada vez tengo más peso como persona, porque cada vez estoy más lejos de mi casa, de mis padres, de la familia que tengo la suerte de tener. Y estoy más sola. Nada de esto es malo porque todo eso significa que estoy empezando a conseguir un poquito de lo que siempre he querido. Estas navidades he podido irme a casa pero pasé el día de Reyes en madrid. Por la mañana no había regalos, no hubo comida familiar ni la ilusión de hace unos años. Cuando pienso en todo esto también pienso en la suerte de tener amigos como los que tengo. Cuando pensé que no habría nada debajo del árbol que no hay en mi casa, llegó mi Faro y me trajo un trocito de Lisboa, un azulejo que ha estado durante años pegado a una casa, viendo la vida de esa ciudad de la que tengo recuerdos de que cosas que no he vivido. A veces solo hace falta una carta y un azulejo para recordar que lo que he ido consiguiendo con la vida me hace una chica con suerte, unos amigos que son la familia que yo he elegido, o ellos me han elegido a mi. A veces no lo tengo claro. Lo que si que es verdad, es que con el tiempo estamos todos más separados fisicamente, pero igual de conectados por dentro. Es como si cada paso que damos se siente mucho más porque son muchas vivencias que se concentran en el corazón. Yo sigo teniendo ilusión de lo que queda por vivir, y además ahora tengo un trocito de Lisboa conmigo. Gracias, <i>.

Cecilleforthekill-soft-2

Cecilleforthekill-soft-3

Mi azulejo:

Processed with VSCOcam with a6 preset



Bookmark and Share




Previous Post
INTO THE WILD
Next Post
BEAUTY ON THE GO #1




0 Comment

Deja un comentario



More Story
INTO THE WILD
Último día de mi visita a Araia. Un lugar donde el tiempo no pasa, donde lo importante es lo que se ve y donde todo lo demás...